¿Cuánto importa el dinero al Emprender?

Por Guillermo Prieto Guerra.

2/DIC/2015

 

Mucho hemos escuchado al tener una idea de negocio, o al dar nuestros primeros pasos como emprendedores, que debemos escribir nuestro plan de negocios, plantear nuestros objetivos, y sobre todo, tener muy claro nuestro plan de números. Las finanzas de los nuevos negocios son un factor que detiene a muchos de los que deciden la aventura de emprender.

Sin embargo, hay un factor que puede y debe ser incluso más importante que el dinero al momento de emprender. ¿Qué puedo aportar al mundo, a mi país y/o a mi comunidad haciendo lo que más me gusta? Pensemos por un momento en algunos comentarios del gran innovador Peter Diamandis, al poner en la mesa lo que haríamos si contáramos con un “billón de dólares” al momento de iniciar. Seguramente, nuestra perspectiva de la creación de un negocio, al contar con tanto dinero, sería muy distinta.

Al contar con recursos económicos, digamos ilimitados, nuestros objetivos de iniciar un proyecto pueden ser completamente diferentes. Y es que al no tener el dinero como límite, abrimos nuestra mente a dejar algo positivo en el paso de este mundo, aprovechando las herramientas del mundo empresarial. Queda de lado el tratar de satisfacer una necesidad económica para abrir paso a un caudal de ideas transformadoras y que realmente nos apasionen.

Es aquí donde queremos poner en duda el papel que realmente debería jugar el tema monetario, al momento de tomar una decisión para emprender y crear cambios que solucionen problemas de la humanidad, y que puedan trascender a mejorar la calidad de vida. Al igual que tratamos de hacer el ejercicio de lo que haríamos si nuestros recursos fueran ilimitados, pensemos que nuestros recursos fueran muy muy escasos. En cualquiera de los dos casos, es más importante  hacer lo que nos gusta, y generar ideas realmente transformadoras.

Un entrepreneur siempre tendrá obstáculos en el camino, y no necesariamente serán monetarios, así que es mejor hacer el esfuerzo en algo que deje huella y mejore nuestro entorno, que el simple hecho de tratar de resolver una situación económica personal en el corto plazo.

Si nos detenemos un poco a pensar nuestros objetivos en la vida, nos daremos cuenta que tenemos un amplio margen de ideas por emprender, y que cuando una idea es realmente buena, como un imán, las inversiones llegan. Entonces, el mejor camino siempre será hacer lo que nos gusta, y pensar en grande. Total, ¡Soñar no cuesta nada! pero eso sí, con la posibilidad de convertir nuestras ideas en algo trascendente para la humanidad.

Entonces, con mil millones, o con el bolsillo vacío, siempre hay manera de poner por delante propuestas de gran valor, desarrollarlas y ejecutarlas de forma entusiasta, persistiendo al máximo y con la pasión por delante. No sé si esta es una receta cien por ciento segura para el éxito, pero cuando menos estaremos actuando de forma congruente para dejar emprendimientos que cambien la manera en la que vemos el mundo.

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