¿Un verdadero emprendedor “NACE” o “SE HACE”?

Es común encontrar personas con mucho talento para los deportes, para las artes, y no se diga para el mundo de los negocios. Después de analizar muchos de los perfiles de los “Emprendedores Talentosos”, podemos decir que, si bien, existen algunas personas que han nacido con estrella y que parece que todo lo que tocan lo convierten en oro, estas personas son realmente muy pocas. Hay algunas otras que efectivamente obtienen un gran éxito en todo o en casi todo lo que emprenden, pero si observamos bien, casi siempre tendrán a su alrededor personas que a su vez, son muy buenas para algunos aspectos en específico que ayudan a que los negocios exitosos, sean una realidad.

¿Cuántas veces nos hemos preguntado si nacimos con esa bendición, con ese extra que nos hará ser personas con éxito en los negocios, o si tendremos que trabajar con una gran persistencia para que nuestro sueño de ser empresarialmente talentosos, se vuelva realidad?

Esa pregunta puede tener varias respuestas, sin embargo, lo que es cierto es que cuando somos disciplinados y consistentes -que para ello se vuelve hasta “necesario” amar lo que hacemos-, tendremos mucho más probabilidades de lograr nuestros objetivos.

Se dice que hay empresarios con mucho feeling, o con mucho sentido común para hacer negocios. Sin embargo, esto es solo un aspecto de lo que como personas debemos reunir para llamarnos talentosos. El formato de un emprendedor que logra el éxito de manera consistente, me gusta resumirlo en 3 grandes características que reúne en sí mismo, o en su equipo más cercano de colaboradores.

Y me refiero al hecho de ser innovador, a arriesgarse a poner en práctica ideas radicales, negocios disruptivos, y formas de vender distintas a todo lo que en su momento se ha conocido. El segundo aspecto, es el contar con la capacidad técnica y/o capacidad operativa. Esto es contar con la posibilidad de poner en práctica esas ideas radicales, saber usar herramientas, técnicas, y todo lo necesario para que esas innovaciones se vuelvan una realidad. Y por último el tercer aspecto, pero no menos importante, es la habilidad de administrar. Cuando la innovación y la parte técnica se conjugan pero no contamos con un área administrativa, o un talento para administrar, nuestras ideas corren el riesgo de no permanecer en el mercado.

Y así, estas tres características -innovador, técnico y administrador- conjugadas, convertirán casi a cualquiera en un talento para los negocios. Si alguien me preguntara cuál es el santo grial de los negocios, solo le diría que buscara juntar esas tres virtudes, y que practicara muchas veces, con todos los negocios posibles, para que el camino se volviera cada vez más interesante y de resultados.

Los invito a comentar si piensan que un talento, nace, se hace, o una mezcla de ambos.

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9 de cada 10 Empresas en México cierran antes de 5 años. ¿Qué pasa con ellas?

En México muchas de las empresas que inician, inician sin una base en la planeación. Hablar de empresas que tienen éxito y de empresas que no logran pasar ni siquiera la primer barrera de los dos años, es hablar de un estilo personal de hacer negocios del líder de cada proyecto.

Para lograr la tan deseada durabilidad en el mundo empresarial con cada proyecto, es importante contar con cuando menos 3 características esenciales: Técnico, Administrador y Emprendedor.

Es importante decir que en México, muchos de los emprendedores inician con una idea y una gran emoción por iniciar una empresa. Los mexicanos tendemos a ser muy apasionados, muy amorosos, y hasta cierto punto muy complacientes, características que si las dejamos que nos dominen, no serán una buena fórmula para generar unas finanzas sanas dentro de una nueva empresa.

Esa pasión que caracteriza el espíritu emprendedor, es importante que sirva para no rendirnos a la primera, y es importante que se convierta en persistencia. Recordemos que el camino de las empresas no es un camino de solamente iniciar, sino que es una carrera prácticamente de “resistencia”. Es como correr un maratón, solo que generalmente no tenemos una meta muy clara de cuánto nos falta para llegar al kilómetro 21. Es ahí donde muchos emprendedores piensan que ya se encuentran en un callejón sin salida, cuando en muchas ocasiones solo falta el último estirón para rebasar ya sea, el punto de equilibrio, el convencer a un socio, a un cliente importante, o simplemente para que su equipo de trabajo permanezca enfocado y productivo.

Un buen estudio de mercado siempre va a ayudar a que la parte emocional del emprendedor tenga un rumbo claro de hacia qué tipo de consumidores se va a enfocar nuestra oferta, siempre y cuando tengamos muy bien definida cuál es nuestra oferta, y que valor le agregará al mercado.

Siempre es mejor una visión de largo plazo a la hora de iniciar un proyecto. Por ello, es recomendable pensar en cómo nos vemos en el futuro y si realmente nos gusta lo que estamos queriendo emprender, ya que viene a ser una especie de matrimonio, que si nos va bien, puede generar muchos hijitos que demandarán aún más de nuestro tiempo y atención. Si esto nos hace felices, adelante con ese proyecto que tienes en mente.

Existen muchas herramientas que nos pueden servir para hacer pruebas antes de lanzarnos a realizar una gran inversión, o los ahorros que tenemos de toda la vida. Existen incubadoras de empresas, simuladores de negocios, y muchos consultores en las distintas áreas. Para mí, lo mejor es aplicar un sistema de manufactura esbelta, también traducida a todas las áreas: Marketing esbelto, contabilidad esbelta, etcétera. De esta manera, estaremos cargando lo menos posible y volviéndonos más eficientes. También, trata de documentar todo el conocimiento que genera tu empresa, para que en ese largo y complejo camino, puedas ir generando muy buenas herramientas y en un futuro las puedas transmitir a otros proyectos, a otras sucursales, a franquiciatarios potenciales, o simplemente para tener una base para mejorar cada día.